Los Vitrales son esa obra de arte que empieza a gestarse
en el momento en que se recibe un encargo. Es entonces cuando
se empieza a pensar en el tipo de vidrio que se va a utilizar,
imaginándolo ya colocado en el lugar para el que va a ser creado,
dibujando mentalmente el diseño antes de pasarlo a papel,
tomando las medidas, cortando el cristal, encajandolo en el plomo
hasta formar el complejo rompecabezas de color que genera
la magia capaz de atrapar la Luz en cada una de sus formas.

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viernes, 21 de enero de 2011

Decálogo de la Restauración

Se exponen a continuación los criterios básicos que deben respetarse en las
actuaciones del Instituto con el fin de avanzar en la conservación
del Patrimonio desde el máximo respeto hacia el mismo.
Dichos criterios estarán sujetos a una revisión periódica de acuerdo con la
evolución de las investigaciones en materia de conservación, prevención,
y salvaguarda del Patrimonio Cultural.

1. De acuerdo con las tendencias actuales y las recomendaciones de
los organismos internacionales, la aplicación de estrategias
de prevención del deterioro debe ser la línea fundamental de la
conservación de los Bienes Culturales. Los esfuerzos e iniciativas de
intervención deben concentrarse prioritariamente en la planificación,
investigación, aplicación y divulgación de intervenciones de
conservación preventiva, actuando principalmente sobre los diveros
factores que, interactuando con los Bienes Culturales, conforman su
medio.

2. En función de la problemática de conservación del Patrimonio
Histórico Español, paralelamente a las actuaciones de conservación
preventiva, serán necesarias intervenciones más drásticas de
conservación curativa y restauración, aplicadas en los casos más
graves de deterioro que impliquen un riesgo de pérdida irremediable
del bien cultural. En estos casos, se aplicaría una metodología de
intervención basada en los criterios expuestos en este decálogo:

3. Previamente a cualquier intervención, se realizará una investigación
interdisciplinar cuyos resultados se reflejarán en un informe. El
equipo de trabajo estará integrado por científicos, historiadores del
arte, arqueólogos, arquitectos, etnólogos y restauradores de
diferentes especialidades. A partir de las conclusiones obtenidas se
establecerán los criterios y la metodología de trabajo a seguir.

4. El principio de mínima intervención es de importancia
trascendental. Toda manipulación de la obra implica riesgo, por
tanto, hay que ceñirse a lo estrictamente necesario, asumiendo la
degradación natural del paso del tiempo. Deben rechazarse los
tratamientos demasiado intervencionistas que puedan agredir a la
integridad del objeto.
Hay que evitar la eliminación sistemática de adiciones históricas. Una
eliminación injustificada o indocumentada causaría una pérdida de
información irreversible. En el caso de que se decida eliminar una adición de
este tipo, deberá justificarse exponiendo sólidos argumentos. Antes
de intervenir, se debe realizar una completa descripción y
documentación de los elementos que se van a eliminar, incluyendo
toda la información posible sobre los mismos. Localizados con
discreción, deben dejarse testigos significativos de lo eliminado.

5. La consolidación se realizará con productos y métodos que no
alteren las propiedades físico químicas de los materiales, ni la
estética de la obra y se localizará solo donde se precise.

6. La limpieza, ya se haga a través de medios mecánicos o químicos,
nunca debe alterar los materiales que componen la obra, ni su
estructura, ni el aspecto primitivo de la misma. Tiene que ser
homogénea, no deben admitirse limpiezas caprichosas que conduzcan
a acabados engañosos o a la creación, de falsos históricos. Deben
utilizarse productos de reconocida eficacia y, aún así, hay que realizar
pruebas de disolventes localizadas en zonas discretas, como serán
discretas las catas que sea necesario realizar, en cualquier caso de
reducido tamaño y en sitios poco visibles.
La limpieza no ha de ser profunda en ningún caso, debiéndose
conservar siempre la pátina que imprime el paso del tiempo en la obra,
así como los eventuales barnices antiguos, siempre y cuando estos
últimos no se encuentren tan alterados que modifiquen el tono
original y dificulten la visión e interpretación de la obra.

7. Sólo se recurrirá a la reintegración cuando sea necesaria para la
estabilidad de la obra, o de algunos de sus materiales constitutivos; en
aquellos casos en los que concurran circunstancias especiales, la
decisión deberá aportarse por un equipo profesional. Siempre se
respetarán la estructura, fisonomía y estética del objeto con las naturales
adiciones del tiempo.
Son innecesarias las reintegraciones cuando las lagunas, una vez
realizado el proceso de limpieza, quedan perfectamente integradas en
el efecto cromático y estético del conjunto y no afectan a la
estabilidad del objeto.
Si es necesario realizar reintegraciones, se determinará previamente
el criterio a seguir y la metodología de trabajo, siendo prioritario el
máximo respeto al original. Siempre que sea posible, se recurrirá a
cualquier documento, gráfico o escrito, que aporte datos fidedignos
del aspecto original de la obra.
En cuanto a soportes y estructuras, en ocasiones es preciso efectuar
consolidaciones o reintegraciones por problemas de estabilidad de la
obra o de su función. Dependiendo de la amplitud de la laguna a
reintegrar y de las características de la misma, se utilizarán
materiales similares a los originales o bien materiales sintéticos.
En lo que se refiere a la pintura y a la policromía, las reintegraciones
deben justificarse, además de lo expuesto, por la recomposición de la
correcta lectura de las mismas. De acuerdo con las circunstancias se
podrá elegir entre diversas soluciones: punteado, rayado, etc.
Si las faltas, una vez realizado el proceso de limpieza y
consolidación, dejan el soporte visto, de manera que el tono de éste
no distorsiona el cromatismo del conjunto, no será necesario efectuar
reintegraciones.
Toda reintegración debe ceñirse exclusivamente a los límites de la
laguna, se llevará a cabo con materiales inocuos y reversibles,
claramente discernibles del original y a simple vista, a una distancia
prudente, dejando especialmente reconocible la regintegración
en las zonas adyacentes al original.
Caso de ser necesaria, la protección final se aplicará teniendo
en cuenta las recomendaciones dadas por el personal especializado,
evitando la alteración del acabado primitivo, y respetando los estilos históricos.

8. Finalizada la intervención se reunirá toda la documentación generada
en el correspondiente informe. Se detallarán los criterios y
metodología de trabajo adoptados, así como los productos empleados,
localizándose las zonas donde éstos se han empleado e indicándose
proporciones aplicadas y nombre científico de los mismos.

9. La obra tratada será reintegrada a su ubicación original siempre
que ésta reúna las condiciones adecuadas; no obstante, se evitará
esto en el caso de que la restauración haya sido motivada por el mal
estado ambiental del lugar en que se encontraba, salvo que previa, o
paralelamente, otra intervención haya subsanado dichos problemas y
se pueda garantizar la conservación de dicha obra.

10.La conservación del Bien Cultural no acaba con la intervención. Es
fundamental programar rutinas de control y seguimiento de
las obras restauradas, así como planes de mantenimiento que
aseguren su óptima conservación.
Para evitar en lo posible los factores de riesgo será necesario
dotar a quienes tienen la responsabilidad de velar por la obra, de
las nociones fundamentales de conservación preventiva y
comprometerlos en su control y mantenimiento.

Extraido de la web de Fernando Cortés Pizarro

Criterios de intervención en vidrieras históricas

Los criterios aplicados en la conservación y restauración de vidrieras históricas son, en líneas generales, los mismos que rigen para cualquier otro soporte artístico.
Las normas aquí expuestas son tan sólo unas recomendaciones de carácter general a tener en cuenta, por lo que es aconsejable la lectura de las principales cartas deontológicas de intervención en Bienes Culturales.

• Trabajo interdisciplinar:
La intervención sobre bienes culturales debe ser enfocada como una actividad en equipo. Todo el proceso de intervención y todas las decisiones adoptadas deberán ser supervisados y aprobados por un equipo de profesionales en áreas afines, suficientemente formados y experimentados, como pueden ser arquitectos, historiadores del arte, restauradores titulados, químicos, biólogos, etc., así como por los propietarios.

• Investigación y estudio:
Toda intervención en Bienes Culturales debe ir precedida de un riguroso estudio de los aspectos más importantes de la obra. Estos incluyen el estudio de los aspectos histórico-artísticos y material-técnicos. El proceso de restauración constituye una ocasión histórica excepcional e insustituible para el estudio detallado de la obra. Los resultados más relevantes de este estudio deben ir incluidos en el Informe Final de la intervención y, de considerarse necesario, ser publicados.

• Respeto y preservación de todos los valores intrínsecos de la obra
Estos valores incluyen tanto los originales como a los adquiridos por la obra con el paso del tiempo. Pueden ser de tipo artístico, estético, iconográfico, documental, histórico, pedagógico, científico, económico, devocional, etc. El entendimiento, la conservación y el respeto por estos valores intangibles de la obra es una tarea de la mayor importancia y debe ser responsabilidad de todos los miembros del equipo encargados de la restauración.

• Respeto y preservación de todos los elementos materiales que conforman la obra
Estos materiales incluyen el vidrio, las capas pictóricas, la red de plomo (también cinta de cobre u hormigón), las estructuras metálicas y el marco de piedra o madera. La conservación y respeto por estos elementos materiales es responsabilidad del restaurador y su eliminación o deterioro puede suponer un grave daño a los valores anteriormente mencionados.

• Criterio de mínima intervención
Todo método o producto conlleva un riesgo potencial para las vidrieras cuyo efecto puede a menudo no ser perceptible hasta pasados unos años. Es preferible saber parar a tiempo y optar por una restauración prudente y contenida, dando prioridad a una conservación adecuada de la obra. Asimismo, la restauración excesiva de una obra puede provocar daños irreversibles que le hagan perder gran parte de sus valores originales o adquiridos.

• Criterio de máxima reversibilidad
Todo método, tratamiento o producto utilizado debe poder ser fácilmente eliminado en un futuro y sin ocasionar daños a los materiales originales. Si desconocemos el comportamiento de algún producto o la efectividad de algún método a largo plazo, es preferible optar por otro más seguro.

• Reintegración de lagunas
Este es uno de los aspectos más delicados en toda intervención. Debemos detenernos allí donde carezcamos de documentación y comience la hipótesis y la inventiva. Todas las nuevas adiciones deberán guardar una armonía y equilibrio en color, tono, textura, material, forma y escala con respecto a los materiales originales y deberán estar firmadas, datadas y ser reconocibles sin dificultad. Deberán asimismo mantenerse en un discreto segundo plano sin llegar a destacar más que el original.

• Limpieza
Este es otro aspecto muy controvertido de la restauración. Por tanto, y como regla general, la limpieza de una vidriera debe ser adoptada, en un primer lugar, como una medida de conservación, cuyo objetivo es el de detener o al menos ralentizar el proceso de deterioro originado por la presencia de capas de suciedad o productos de deterioro y, en segundo lugar, como un intento de recuperar translucidez. Todo tratamiento de limpieza es irreversible y debería ir precedido de la realización de pruebas de limpieza discretas, puntuales y representativas, comenzando gradualmente por los métodos menos dañinos y avanzando, de ser necesario, hacia aquellos potencialmente más agresivos. Antes de cualquier limpieza, hemos de prestar especial atención a la posible presencia de pinturas en frío o desprendidas y pátinas de envejecimiento e inscripciones.

• Nuevos materiales
El uso y la aplicación de nuevos y modernos materiales en la obra debe ir precedido de un profundo conocimiento sobre sus propiedades, comportamiento y longevidad. Los nuevos materiales introducidos en la obra deben ser compatibles física-, química- y estéticamente con los originales, no ocasionarles daño alguno, ser reversibles, adaptarse a ellos en la medida de lo posible y no deteriorarse más rápidamente que éstos.

• Documentación detallada del proceso de intervención
La documentación escrita detallada de todos los métodos, materiales y productos utilizados durante el proceso de intervención, así como la documentación gráfica y fotográfica del proceso de intervención y del estado de la obra antes, durante y después de la intervención es una tarea necesaria e ineludible que aporta una información de gran valor. La correcta conservación de esta documentación es asimismo responsabilidad del restaurador.

• Conservación preventiva
La correcta conservación de toda obra es un aspecto prioritario y preferente a la restauración de la misma. La medida de conservación más eficaz es, hoy por hoy, la protección de la obra mediante un adecuado sistema de acristalamiento exterior del tipo isotérmico, cuyo correcto funcionamiento debería ser supervisado regularmente. Asimismo, es importante el control de todos los posibles factores de deterioro, como la intensidad de los rayos UV e IR procedentes de la luz natural o artificial, la presencia de gases contaminantes, los niveles de temperatura y humedad, la ventilación en el edificio, etc.

• Mantenimiento e inspecciones regulares
Toda vidriera histórica debería ser sometida a una inspección de control y mantenimiento regular, a fin de corregir a tiempo cualquier anomalía que pudiera presentarse y evitar que el daño vaya a más. Estas inspecciones, que deberían ser realizadas por expertos en la materia, son la manera más eficaz para garantizar una mejor conservación de la obra y evitar de esta forma restauraciones innecesarias.